Aprender a hacer sólo una cosa al día

Mi hermano Jordi tiene ahora 60 años, siempre ha ido un paso por delante de mí. Cuando intentaba hacerme un hueco en la universidad, él ya tenía un lugar, padrino y enfoque. Yo llevaba un lustro intentando avanzar en mi proyecto doctoral, sin éxito. Entonces me dio un consejo: no acabarás la tesis hasta que en algún periodo de tu vida lo más importante sea acabar la tesis doctoral.

En su momento me pareció una boutade. Pues la tesis doctoral depende del objeto estudiado, de la metodología utilizada, de la línea de investigación planteada, de las horas de trabajo acumuladas, etc.
¿Cuándo acabé mi tesis doctoral? Al cabo de cuatro años. Justo cuando lo más importante en mi vida pudo ser acabar la tesis doctoral. No me había separado ni enamorado, no me había mudado de casa, no me habían despedido… En el verano de 1998 pude enfocarme en acabar mi tesis doctoral, fue mi mayor prioridad -aunque con el aire acondicionado de casa de mis suegros me dejara la vista en el intento.

Hacer solo una cosa al día, es el lema de una tribu senegalesa para el día que comienza. Es una forma de vivir sosegada, pacífica, centrada. Es ese ritmo africano de acoger el día, del que los europeos deberíamos aprender tanto. Porque confiere esa sonrisa de oreja a oreja de dientes blancos, independientemente de los recursos que posean.

Los temas importantes del día no pueden ser más de dos. Si no, no podremos tratarlos con la atención y el cariño que merecen. Es absurdo escoger 12 objetivos clave para el año, seis para el mes o cuatro para la semana.
Puede ser una visita comercial o una entrevista. Pero también puede ser acabar la elaboración de un documento o cuadrar un presupuesto. Puede ser una conversación con un colaborador, una llamada significativa o enviar un correo electrónico que se nos resiste. Puede ser entender qué le pasa a nuestro catálogo de productos o plantear la hoja de ruta para abordar un tema esencial.

Sobre el papel se puede hacer una cosa por la mañana y otra por la tarde, ligar con la rubia antes de comer y con la morena al anochecer. Pero los ritmos del corazón son distintos. Con el cuerpo, puedes dedicarte a muchas cosas distintas en un día (descargar cajas, verte con cierta persona, contestar muchos mails). Pero no puedes estar en varias cosas a la vez con presencia plena. A lo largo de un día podemos estar físicamente en muchos lugares, pero nuestra alma permanecerá en un mismo lugar.

El dominante del día marca un antes y un después en la trayectoria de la jornada, superado el cual el día va de bajada. El día se divide en esperar el momento culminante, momento culminante y después del momento culminante. Esa reunión, entrevista o documento marca la tensión emocional del día. Antes encontramos ilusiones, expectativas y esfuerzo. Pero también ansiedad, dudas o miedo. Después sobreviene la distención, el orgullo del logro, la paz. Pero también puede aparecer la tristeza, el remordimiento o la frustración.

Hasta los 20 años mi idea de qué era lo importante del día no ofrecía dudas: el partido de fútbol. Los días entre semana tenían interés si daban partido por televisión, normalmente al anochecer. El sábado tenía color si jugaba mi partido de futbol. Y el interés del domingo provenía del programa de radio Carrusel Deportivo, y especialmente del partido por televisión de las ocho de la tarde. Un objetivo que podía quedar frustrado si por la mañana había sido tan
perezoso que estaba obligado a acudir a misa a esa misma hora.

¿Qué asunto es tu dominante hoy? Haz una lista de los temas importantes hoy para ti y quédate con uno de ellos. Haz el duelo para todos los demás temas que tenías para hoy.

11 comentarios en “Aprender a hacer sólo una cosa al día”

  1. Gracies per la teva reflexió Gabriel que a mi em fa venir al cap aquella frase del gran Psicòleg Somàtic Richard Strozzi-Heckler: “ l’energia segueix a l’atenció”.

    1. Vivim en un mon que ens mena a la dispersió. Pero quien persigue a dos liebres acaba por no alcanzar ninguna. Las artes marciales, como explica Richard Strozzi, son un gran ejemplo de centramiento y de impacto con la mínima energía, qué perdidos que vamos los occidentales acelerados. hacia dónde vamos?

    2. La idea del centrament la explica molt bé en Strozzi-Heckler del que jo en soc també seguidor, encara que no tant com tu que n´ets un deixeble admirable.

  2. Moltes Gràcies Gabriel, aquest article m’ha recordat, des d’un punt de vista més del dia a dia, el mètode d’Ivy Lee, que més o menys segueixo, de només tenir 6 tasques al dia.
    Una abraçada i seguim en contacte

  3. Molt interessant l´article que em fas arribar. Comparteix molt del Slow Management que proposo, encara que no contempla la complexitat i acceleració actual. Les llistes son sens dubte un element d´acceleracio de la productivitat clàssica, però també tenen perills. Es més important fer bé una cosa de valor, sobre tot si ets directiu, al dia que no fer-ne sis de no tant valor.

  4. Muy buen artículo, gracias. La presencia y la atención ahora son casi artículos de lujo… pero a gran velocidad se van convirtiendo en necesidades de supervivencia. Cuando no están dejas de vivir la vida para «ser vivido por la vida», y eso es alienación, no alineación…

    1. Esto es alienación, no alineación. Todo un lema de una visión alternativa. De nuestros trabajos y nuestros proyectos. De pequeños decíamos en el colegio: si estudias para vivir por qué te matas estudiando. hay personas que no descubren esto hasta que les dan el diagnóstico final. Gracias Jorge.

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